El beneficio de la duda
-1996-

Simultáneamente a la realización de “Mujer y argentina”, y quizás para no quedarme pegada al circuito tanguero, fueron surgiendo canciones a partir de unos textos encontrados en agendas y cuadernos de viaje. Meses atrás María Elena Walsh  me había insistido en que musicalizara textos propios,  y yo le obedecí. Revolví en papeles sueltos que habían sido escritos en estado de semiconciencia, -y que en la mayoría de los casos no recordaba- y así fueron naciendo las canciones de “El beneficio de la duda”.  La primera fue “Viajo sola”, y hablaba sobre un tramo del recorrido del 31 en plena primavera cordobesa.

Cuando tenía ya unas cuántas canciones convoqué a Bam Bam, con quien grabamos las primeras versiones de los temas, y luego al Mono, a Facundo y al joven Krichi. Era la primera vez que hacía y grababa temas propios, letra y música, y tuve que tener mucho coraje, porque me moría de miedo pero seguía adelante, con más dudas que certezas, en una especie de estoicismo que actuaba  sólo movido por la inercia  de la necesidad de expresión.

Siento que este disco tiene mucho de la ambigüedad y la contradicción de la década menemista, y la oscuridad de lo  realizado desde el no-poder, desde no llamar aún a las cosas por su nombre. Pero ante todo es un grito de liberación femenina, de definiciones éticas y estéticas que, lamentablemente, me dejó bastante afónica.

Liliana Vitale
Bs. As., julio de 2006.